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PROYECTO QUE BORRÓ SU PASADO Y HOY EVITA DAR EXPLICACIONES ASI FUNCIONA NAO LIVING
Cambios de identidad, silencios incómodos y posibles compromisos incumplidos colocan al desarrollo en una zona crítica
Nao Living no es un proyecto nuevo. Es un proyecto reciclado. Y ahí empieza el problema y empieza fuerte, porque hoy se vende como una oportunidad en Acapulco, promovida por Inmofin y ligada a nombres como Isaac Steiner Aizenman, José “Joey” Assa Masri y Marcos Sasson. Pero detrás del marketing hay una historia que no se ha querido explicar… porque no conviene.
Antes de ser Nao Living, esto era Avento. Un desarrollo de lujo, con precios por encima de los 11 millones de pesos y unidades colocadas en preventa. Un proyecto que no colapsó públicamente no fue cancelado oficialmente simplemente fue borrado.
Y cuando un desarrollo desaparece así, sin dar la cara, no es una reestructura. Es una señal de alerta, que es justo lo que vino después porque no fue una evolución, es una sustitución delicada. Un producto más pequeño, más “vendible”, con otro discurso. Pero sin una sola explicación clara sobre qué pasó con lo anterior. Ni con los clientes. Ni con los compromisos dichos.
Aquí no hay transparencia y aunque Inmofin aparece como operador principal, su papel real sigue sin definirse con precisión. Esa ambigüedad no es casualidad: cuando nadie asume el control total, tampoco nadie asume la responsabilidad.
Y eso es justo lo que empieza a encender todas las alarmas, porque el escenario más delicado ya está sobre la mesa: que el nuevo proyecto esté comercializándose sobre obligaciones previas que no se han resuelto. Es decir, que se esté vendiendo dos veces el mismo espacio bajo distintas narrativas.
Si eso se confirma, no hay forma de disfrazarlo. Es un fraude y el caso ya se mueve en la Fiscalía General del Estado de Guerrero, donde comienza a perfilarse como fraude culposo. Y el siguiente paso podría ser la Fiscalía General de la República, elevando el nivel del conflicto y la presión sobre los involucrados.
Pero mientras eso ocurre, la situación aun crece ya que Nao Living sigue operando como si nada, sigue vendiendo y sigue promocionándose y captando clientes o víctimas.
Esa desconexión entre la realidad y el discurso es lo que termina de romper cualquier credibilidad, ya que el impacto del caso ya salpica a otros desarrollos del mismo grupo —Live Aqua Acapulco, Romano Palace Acapulco y Urban Cibeles— que ahora quedan bajo una sombra innecesaria, producto de decisiones que nadie ha querido explicar.
Nao Living ya no es un caso aislado, nos demostró que es un patrón.
Un recordatorio de que, en el sector inmobiliario, cambiar de nombre puede ser una estrategia… pero también puede ser una forma de esconder lo que no se quiere enfrentar.