Laboral
TEPJF publica proyecto para que el INE destrabe nombramientos de titulares de órganos internos
El proyecto de resolución, de la magistrada presidenta plantea dar marcha atrás al acuerdo del INE que estipulaba plazos a la presidencia de dicho instituto
La magistrada presidenta del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), Mónica Aralí Soto Fregoso publicó este martes un proyecto de resolución, con el que perfila que se apruebe un mecanismo extraordinario para garantizar la oportuna integración y adecuado funcionamiento de los órganos centrales del Instituto Nacional Electoral (INE).
El proyecto de resolución, de la magistrada presidenta plantea dar marcha atrás al acuerdo del INE que estipulaba plazos a la presidencia de dicho instituto, para presentar los nombramientos y terminar así con los encargados de despacho.
El mes pasado, 10 funcionarios de áreas ejecutivas y técnicas del INE dejaron el instituto y quedaron al frente de esas áreas encargados de despacho. Por lo cual, el Consejo General del Instituto Nacional Electoral aprobó, por mayoría de votos, un mecanismo extraordinario para garantizar la integración y funcionamiento de los órganos centrales del Instituto.
El acuerdo interno del INE establecía un procedimiento para la designación de los titulares de cada una de las áreas que funcionan con encargadurías de despacho.
Dichas áreas son: la Secretaria Ejecutiva, la Dirección Ejecutiva de Prerrogativas y Partidos Políticos; la Dirección Ejecutiva del Servicio Profesional Electoral Nacional; la Dirección Ejecutiva de Administración; la Coordinación Nacional de Comunicación Social; la Unidad Técnica de Fiscalización; la Unidad Técnica de Transparencia y Protección de Datos Personales y la Dirección Jurídica.
Sin embargo, la magistrada presidente plantea con su proyecto de resolución dar marcha atrás al acuerdo interno del INE que planteaba un plazo de 30 días para nombrar a los titulares de las áreas en cuestión y resolver el conflicto.
Con su nuevo procedimiento, la magistrada propone “modificar” el acuerdo del INE y dejar sin efectos las consideraciones y conclusiones normativas atinentes a los siguientes aspectos:
• El establecimiento de un plazo de treinta días para que la Presidenta del Consejo General presente las propuestas para ocupar la titularidad de la Secretaría Ejecutiva, así como las direcciones ejecutivas y unidades técnicas que no cuentan con un titular designado.
• La previsión del plazo de doce meses como límite temporal que podrá permanecer el encargado de despacho de la Secretaría Ejecutiva, y los encargados de despacho de las Direcciones Ejecutivas y de las unidades técnicas vacantes.
• El requisito para poder ser encargado de despacho de las Direcciones Ejecutivas o unidades técnicas, de formar parte de la estructura de la encargaduría respectiva, ocupar un cargo inmediato inferior al del titular del área y ser miembro del Servicio Profesional Electoral Nacional o la persona de Mayor antigüedad.
La limitante de que las personas que sean rechazadas por el Consejo General para ser designadas como titulares, puedan ser nombradas encargadas de despacho.
Empresas
Acusan que COREMEX actúa ajeno a intereses laborales y opera sin legitimidad real
Entre distintos sectores de trabajadores persiste la percepción de que COREMEX no cumple con los elementos mínimos que caracterizan a un sindicato con legitimidad. Los señalamientos apuntan a una estructura desarticulada y una dirigencia que no mantiene contacto directo con la base ni atiende los conflictos que surgen en los centros productivos.
Los empleados consultados afirman que la organización se ha limitado a figurar de forma nominal, sin sostener reuniones formales, recorridos, asesorías o acompañamientos básicos que permitan atender los problemas laborales. Esta ausencia, aseguran, genera desconfianza y confirma la idea de que COREMEX opera más como una entidad administrativa que como un órgano de defensa laboral.
A ello se agrega la afirmación de que la dirigencia adopta decisiones sin consultar previamente a los trabajadores, lo que alimenta la percepción de imposición y distancia. Especialistas destacan que la legitimidad sindical no solo depende del registro formal, sino de la capacidad real de representar y defender los intereses colectivos.
Ante este contexto, crece entre los empleados la exigencia de revisar la estructura interna de COREMEX y establecer mecanismos de participación que garanticen voz y voto a la base. De no hacerlo, advierten, la organización continuará siendo vista como un sindicato sin presencia efectiva ni capacidad de respuesta ante los retos laborales del entorno actual.
Industria
Exigen destitución en la CROC tras denuncias de violencia y ruptura estatutaria
Sectores internos de la CROC han elevado la presión contra su dirigencia nacional tras denunciar presuntas violaciones a los estatutos, imposición de decisiones y uso de violencia en diversas entidades del país.
Las acusaciones apuntan a hechos ocurridos en Veracruz, Nuevo León y Jalisco, donde integrantes del sindicato afirman que se realizaron intervenciones sin apego a la normatividad interna. Según los denunciantes, estas acciones desconocieron la autonomía de las estructuras locales y profundizaron la confrontación interna.
El señalamiento más grave se relaciona con el presunto uso de violencia contra instalaciones sindicales, un hecho que, de acuerdo con expertos, rompe con los principios básicos del sindicalismo y genera un daño difícil de revertir en términos de legitimidad.
Ante este panorama, la exigencia de destitución se ha convertido en una demanda central para los sectores inconformes, quienes consideran que la permanencia del actual liderazgo agrava la crisis.
La situación coloca a la CROC ante un momento decisivo, en el que la resolución del conflicto interno será clave para su estabilidad y credibilidad futura.
Empresas
Entrar cueste lo que cueste: la estrategia agresiva de expansión de COREMEX
Empresas de distintos sectores denuncian intentos de imposición sindical mediante presión, intimidación y tácticas de aproximación cuestionables.
En distintos estados del país, empresas pequeñas, medianas y grandes han reportado patrones similares: COREMEX llega sin previo aviso, busca reunirse con directivos y plantea la necesidad de “regularizar” las relaciones laborales mediante la firma de un contrato colectivo. Cuando las empresas solicitan tiempo para analizar la propuesta o piden más información, la presión inicia. Representantes sindicales aparecen en los accesos, entregan volantes a los trabajadores e incluso organizan reuniones improvisadas para generar tensión interna. La estrategia es llevar a la empresa a una posición de incertidumbre, presionarla mediante la base trabajadora y luego presentarse como la única opción para “restablecer la paz” laboral.
La agresividad no se limita a las empresas; también recae sobre los trabajadores. COREMEX suele ofrecer beneficios inmediatos –que rara vez son reales– para atraer firmas y justificar la legitimidad de su presencia. Cuando no obtiene el apoyo esperado, intensifica sus tácticas e incluso recurre a operadores externos para generar presión. Este modus operandi ha provocado que varias empresas busquen apoyo legal para impedir la entrada del sindicato, mientras que los trabajadores quedan atrapados entre la incertidumbre y el miedo. La intención parece clara: expandirse a cualquier costo, aunque ello implique vulnerar principios básicos de libertad sindical y deteriorar la paz laboral.
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