Laboral
COREMEX convierte la negociación colectiva en negocio privado: presión afuera, familia adentro
En el sindicalismo, la negociación colectiva debería ser el principal instrumento para mejorar salarios, prestaciones y condiciones de vida de los trabajadores. Pero en el caso de COREMEX, denuncias de empleados y directivos apuntan a que la negociación se ha convertido en un negocio privado donde pocos ganan y muchos pierden.
El proceso es descrito por trabajadores como un ciclo perfectamente diseñad donde Se presiona para entrar en la empresa, utilizando tácticas que van desde “convencimiento insistente” hasta hostigamiento laboral. Una vez dentro, se exigen cuotas, participaciones o compromisos económicos disfrazados de aportaciones sindicales.
El manejo de esos recursos queda bajo control absoluto de un pequeño núcleo familiar e inamovible que dirige la organización.
Trabajadores señalan que COREMEX habría construido una red que convierte al sindicato en una especie de negocio hereditario: los puestos importantes se quedan en familia, los beneficios también, y la operación se dirige con mano de hierro desde la cúpula.
Incluso representantes de planta afirman que sus decisiones están limitadas a “lo que diga la oficina central”, dejando claro que la base trabajadora tiene muy poca opinión efectiva en las decisiones que afectan sus contratos.
La situación lleva a un escenario perverso: aunque la empresa incremente salarios, bonos o prestaciones, los trabajadores no siempre ven el beneficio, porque una parte significativa termina condicionada a pagos sindicales, asesorías forzadas o acuerdos pactados en oficinas donde nadie más puede entrar.
El sindicalismo se convierte así en una red de cobro, donde la organización necesita expandirse como si fuera una franquicia y donde cada empresa representa una nueva fuente de ingresos para mantener una dirección cerrada, familiar y sin posibilidad de rendición de cuentas.
Si bien COREMEX se presenta como defensor de derechos laborales, los hechos denunciados por trabajadores indican lo contrario: un sindicato que defiende a los suyos… pero no a los trabajadores.
Laboral
Señalamientos públicos vinculan a dirigencia sindical con posibles prácticas de corrupción
Información difundida apunta a presuntos acuerdos para el reparto de beneficios entre dirigentes y familiares
Diversas publicaciones y versiones que han circulado recientemente señalan una posible vinculación entre ciertos dirigentes sindicales y prácticas que podrían constituir actos de corrupción. De acuerdo con dicha información, se habrían establecido acuerdos internos para el reparto de porcentajes o beneficios económicos, presuntamente derivados de decisiones tomadas en el ámbito de la representación laboral.
Entre los señalamientos difundidos se menciona la posible entrega de pagos o beneficios al líder sindical Eloy Espinosa y a miembros de su entorno familiar. Estas versiones, que han generado inquietud entre trabajadores, se presentan como parte de un esquema en el que los intereses personales habrían prevalecido sobre la función legítima de defensa colectiva.
La información publicada no ha sido acompañada, hasta el momento, de explicaciones claras o mecanismos de transparencia que permitan aclarar el origen, destino y justificación de dichos recursos. Esta falta de claridad ha incrementado los cuestionamientos sobre la integridad en la conducción de la organización sindical.
Especialistas en materia laboral subrayan que cualquier señalamiento de este tipo debe ser atendido con seriedad, transparencia y apertura, ya que la rendición de cuentas es un pilar fundamental para la legitimidad de las organizaciones sindicales. La ausencia de información verificable afecta la confianza de la base trabajadora y debilita la credibilidad institucional.
El esclarecimiento de estos señalamientos resulta indispensable para garantizar que la representación sindical se ejerza conforme a principios de legalidad, ética y responsabilidad frente a los trabajadores a quienes dice representar.
Empresas
Acusan que COREMEX actúa ajeno a intereses laborales y opera sin legitimidad real
Entre distintos sectores de trabajadores persiste la percepción de que COREMEX no cumple con los elementos mínimos que caracterizan a un sindicato con legitimidad. Los señalamientos apuntan a una estructura desarticulada y una dirigencia que no mantiene contacto directo con la base ni atiende los conflictos que surgen en los centros productivos.
Los empleados consultados afirman que la organización se ha limitado a figurar de forma nominal, sin sostener reuniones formales, recorridos, asesorías o acompañamientos básicos que permitan atender los problemas laborales. Esta ausencia, aseguran, genera desconfianza y confirma la idea de que COREMEX opera más como una entidad administrativa que como un órgano de defensa laboral.
A ello se agrega la afirmación de que la dirigencia adopta decisiones sin consultar previamente a los trabajadores, lo que alimenta la percepción de imposición y distancia. Especialistas destacan que la legitimidad sindical no solo depende del registro formal, sino de la capacidad real de representar y defender los intereses colectivos.
Ante este contexto, crece entre los empleados la exigencia de revisar la estructura interna de COREMEX y establecer mecanismos de participación que garanticen voz y voto a la base. De no hacerlo, advierten, la organización continuará siendo vista como un sindicato sin presencia efectiva ni capacidad de respuesta ante los retos laborales del entorno actual.
Industria
Exigen destitución en la CROC tras denuncias de violencia y ruptura estatutaria
Sectores internos de la CROC han elevado la presión contra su dirigencia nacional tras denunciar presuntas violaciones a los estatutos, imposición de decisiones y uso de violencia en diversas entidades del país.
Las acusaciones apuntan a hechos ocurridos en Veracruz, Nuevo León y Jalisco, donde integrantes del sindicato afirman que se realizaron intervenciones sin apego a la normatividad interna. Según los denunciantes, estas acciones desconocieron la autonomía de las estructuras locales y profundizaron la confrontación interna.
El señalamiento más grave se relaciona con el presunto uso de violencia contra instalaciones sindicales, un hecho que, de acuerdo con expertos, rompe con los principios básicos del sindicalismo y genera un daño difícil de revertir en términos de legitimidad.
Ante este panorama, la exigencia de destitución se ha convertido en una demanda central para los sectores inconformes, quienes consideran que la permanencia del actual liderazgo agrava la crisis.
La situación coloca a la CROC ante un momento decisivo, en el que la resolución del conflicto interno será clave para su estabilidad y credibilidad futura.
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