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Nacional

Rechaza Morena pedir reducción de tarifas a CFE

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Los legisladores se negaron a explicar los motivos tras sus decisión

Ciudad de México.- Diputados y senadores de Morena rechazaron en la Comisión Permanente del Congreso pedir a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) flexibilidad en el pago de recibos de energía eléctrica y subsidios, para que los hogares puedan sortear de mejor manera la ola de calor que afecta a todo el país.

Diputados del PAN reclamaron tal actitud de Morena, durante el debate de la agenda política en la sesión de la Comisión Permanente.

Legisladores de Morena evitaron explicar por qué se negaron a aprobar puntos de acuerdo para que la CFE pudiera suspender la cancelación automática del servicio por falta de pago y considerar mayores subsidios en los recibos, ante el incremento de las temperaturas.

El diputado del PAN Gerardo Peña reclamó que morenistas prefirieron discutir que hay un «super peso» que considerar un punto de acuerdo para pedir a la CFE un programa de subsidio de tarifas, particularmente en el norte y en el sureste de México.

«Lo que está sucediendo es que estas olas intensas de calor, durante muchos años nunca antes visto, está derritiendo el bolsillo de las familias en nuestro país.

«Hay que tener sensibilidad para entender lo que las familias están pasando, particularmente del norte y del sureste. Están sufriendo en Tamaulipas, en Nuevo León, en Coahuila, en Sonora, en Durango y Chihuahua, las baja californias, desde luego, en Quintana Roo y Yucatán, donde hacen intensos calores», reclamó.

Dijo que en la Ciudad de México, con el beneficio del aire acondicionado del Senado, los legisladores de Morena se negaron a debatir la propuesta.

Señaló que la demanda de energía eléctrica, además, está generando que no haya suficiente suministro, lo que aumenta las afectaciones a la población, como hospitales que no tienen servicio de energía.

«Eso es lo que se debería de estar atendiendo, pero como son izquierdosos de caviar, como saludan con la izquierda, pero comen con la derecha, pues es lo que menos les importa», reclamó.

La también diputada del PAN Paulina Rubio dijo que los mexicanos recibirán un «super recibo de luz», debido a la alta demanda de energía para enfrentar las altas temperaturas.

«Ustedes son verdaderamente incongruentes por qué no van y le explican a la gente que ayer (martes) en la Tercera Comisión que preside la diputada Carolina Viggiano, lo que hicieron fue votar en contra 3 dictámenes que pretendían abonar a que la gente padezca menos los efectos de las altas tarifas de electricidad», recriminó.

Señaló que votaron en contra de subsidiar tarifas de luz en estados como Baja California Sur o como Quintana Roo, que Morena gobierna.

«A ver salgan y explíquele a la gente que ahí donde gobiernan ustedes vinieron a votar en contra de que se le subsidien la tarifa de luz por las altas temperaturas que hay, el consumo de energía que está viendo.

«O también explíquenle ustedes que desde la comodidad de su oficina en el Senado votaron en contra, que no fueron capaces de pedirle a la Comisión Federal de Electricidad que tenga piedad con la gente que se retrasa con el recibo de la luz», dijo la panista.

La diputada de Morena, Cecilia Márquez, dijo que lo que pasó es que PAN y PRI no presentaron bien las propuestas de punto de acuerdo.

Carolina Viggiano, diputada del PRI, indicó que mientras el Gobierno federal sí da subsidios en Tabasco, al norte del país se le da un trato injusto.

«¿Por qué hay un trato tan injusto entre el norte y el sur?, sobre todo ambos padecen de temperaturas muy altas y sin duda les afecta enormemente», señaló.

Agregó que Morena no quiso apoyar a la gente que menos tiene, por lo que queda en el discurso el lema de «primero los pobres».

Justicia

Abelardo Valenzuela el fiscal anticorrupción que sigue sin convencer a Chihuahua

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Lo que debía convertirse en un organismo capaz de investigar posibles actos de corrupción sin presiones políticas ha terminado enfrentando una constante crisis de percepción pública. La discusión ya no gira únicamente en torno a los expedientes que investiga, sino sobre la autonomía, imparcialidad y credibilidad de quien dirige la institución.

Desde su llegada al cargo en 2022, Valenzuela ha estado acompañado por críticas relacionadas con su designación, sus antecedentes políticos y la cercanía que distintos actores le atribuyen con el gobierno estatal. Aunque ninguna de estas controversias ha impedido su permanencia en el puesto, sí han erosionado la confianza que una Fiscalía Anticorrupción necesita para operar con legitimidad.

La situación se agravó con diversos conflictos judiciales y enfrentamientos competenciales que colocaron a la dependencia en una ruta de confrontación constante con autoridades federales.

El episodio relacionado con Javier Corral llevó la discusión a un nivel nacional. Mientras la Fiscalía defendía sus actuaciones, sus críticos denunciaban una utilización política de la institución. El resultado fue una batalla pública que terminó generando más dudas que certezas.

Y ese parece ser el sello que ha acompañado la gestión de Abelardo Valenzuela: una acumulación permanente de cuestionamientos que la Fiscalía no ha logrado disipar de manera contundente.

El problema no es menor. Una fiscalía especializada en combatir la corrupción depende de la confianza pública para sostener su autoridad moral. Cuando esa confianza comienza a deteriorarse, cada investigación queda expuesta a sospechas, interpretaciones políticas y cuestionamientos sobre sus verdaderas motivaciones.

Mientras otras fiscalías buscan destacar por sus resultados, la de Chihuahua continúa atrapada en una discusión sobre su independencia.

Ese es quizás el mayor fracaso institucional de la actual administración. No porque existan resoluciones judiciales adversas o críticas de la oposición, sino porque después de años de gestión la principal pregunta sigue siendo la misma: ¿puede la ciudadanía confiar plenamente en la autonomía de la Fiscalía Anticorrupción?

A lo largo de este periodo, la dependencia ha tenido que responder una y otra vez a señalamientos relacionados con presuntas influencias políticas, decisiones controvertidas y conflictos con otras autoridades. Aunque la Fiscalía ha defendido sistemáticamente la legalidad de sus actuaciones, la percepción pública parece avanzar en una dirección distinta. Y en materia de reputación institucional, las percepciones suelen tener un peso tan importante como los argumentos legales.

La consecuencia es evidente: una institución diseñada para investigar la corrupción enfrenta hoy un desgaste de confianza que limita su capacidad para generar consenso social sobre su trabajo. Cada nuevo caso de alto perfil termina acompañado por debates políticos, sospechas partidistas y cuestionamientos sobre la verdadera autonomía de quienes toman las decisiones.

Abelardo Valenzuela ha insistido en defender la legalidad de sus decisiones. Sin embargo, la percepción pública parece contar una historia distinta. Y en política, pocas cosas son más peligrosas que una institución que pierde la capacidad de convencer a la ciudadanía de que actúa sin intereses ni compromisos ajenos a la ley.

Hoy, la Fiscalía Anticorrupción sigue siendo noticia. Pero no necesariamente por los casos que investiga, sino por las controversias que continúan persiguiendo a quien la encabeza. Mientras esa situación no cambie, la institución seguirá enfrentando el mismo desafío: demostrar que puede combatir la corrupción sin que una parte importante de la sociedad cuestione constantemente su independencia y credibilidad.

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Justicia

La crisis de credibilidad que persigue a Abelardo Valenzuela

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La crisis de credibilidad que persigue a Abelardo Valenzuela

Las instituciones públicas pueden sobrevivir a las críticas. Pueden superar errores administrativos, enfrentar conflictos políticos e incluso resistir periodos de alta presión mediática. Lo que resulta mucho más difícil de recuperar es la confianza.

Ese parece ser precisamente el reto que enfrenta hoy la Fiscalía Anticorrupción de Chihuahua bajo la conducción de Abelardo Valenzuela Holguín.

Desde su nombramiento, la gestión del fiscal ha estado acompañada por cuestionamientos constantes que han alimentado una percepción de controversia permanente alrededor de la dependencia. Lo que debía ser una institución enfocada en investigar posibles actos de corrupción ha terminado enfrentando un debate recurrente sobre su propia credibilidad.

La situación se ha agravado debido a los conflictos de alto perfil que han involucrado a la Fiscalía durante los últimos años. Disputas jurídicas, enfrentamientos institucionales y desacuerdos con autoridades federales han colocado a la dependencia en el centro de una discusión que trasciende los expedientes y alcanza directamente la imagen pública de su titular.

Para sus críticos, la Fiscalía no ha logrado construir una percepción sólida de independencia. Para sus defensores, las controversias son consecuencia natural de investigar asuntos políticamente sensibles. Pero independientemente de la postura que se adopte, existe una realidad difícil de ignorar: la polémica se ha convertido en una constante.

Cuando una institución encargada de combatir la corrupción genera debates permanentes sobre su autonomía, surge un problema profundo de legitimidad pública. No basta con actuar dentro del marco legal; también es necesario convencer a la ciudadanía de que las decisiones se toman sin presiones ni intereses externos.

Esa es precisamente la batalla que enfrenta Abelardo Valenzuela. Una batalla que no se libra únicamente en tribunales o expedientes, sino también en el terreno de la opinión pública.

Y mientras las dudas, cuestionamientos y controversias sigan acumulándose, la Fiscalía Anticorrupción continuará enfrentando una pregunta que se ha vuelto recurrente en el debate político chihuahuense: si una institución encargada de generar confianza pública no logra disipar las dudas sobre su propia actuación, ¿cómo puede aspirar a fortalecer la confianza en el sistema que representa?

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Nacional

TRABAJADORA ACUSA REPRESALIA DE ARTURO ZAYÚN CONTRA SU PADRE JUBILADO EN MONTE DE PIEDAD

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El Sindicato Independiente señaló que el retiro de un seguro de vida exhibe el ambiente de presión que enfrentan quienes no respaldan a la dirigencia del sindicato huelguista.

A casi nueve meses de huelga en Nacional Monte de Piedad, el conflicto laboral abrió un nuevo frente crítico contra la dirigencia de Arturo Zayún González: trabajadores denunciaron presuntas represalias, falta de transparencia y decisiones que han profundizado el desgaste económico de la base laboral.

La acusación más sensible surgió durante una asamblea difundida por el Sindicato Independiente a través de TikTok, donde Olivia Villasana, trabajadora de Nacional Monte de Piedad, denunció que su padre, jubilado de la institución, habría perdido su seguro de vida como represalia por el cambio de sindicato de ella.

El testimonio fue presentado como una muestra del costo que pueden enfrentar quienes deciden separarse de la línea del sindicato huelguista. De acuerdo con lo expuesto en la asamblea, el caso de Villasana no sólo afecta a una familia, sino que revela una práctica de presión contra trabajadores y jubilados que buscan ejercer libremente su derecho de representación sindical.

La denuncia se suma a un ambiente de creciente inconformidad. Trabajadores de ambos sindicatos señalaron que se encuentran al límite económico, mientras la dirigencia de Arturo Zayún mantiene una estrategia que ha prolongado la incertidumbre, sin ofrecer información suficiente ni rendición de cuentas clara a la base.

Para el Sindicato Independiente, la conducción del sindicato huelguista ha dejado de responder a los intereses de los trabajadores y se ha convertido en un esquema de control político. Sus integrantes afirmaron que el ocultamiento de información impide que la base conozca el estado real de las negociaciones, los riesgos de extender el paro y las consecuencias económicas que ya enfrentan las familias.

El daño económico, señalaron, ya no es hipotético. Tras casi nueve meses de huelga, los trabajadores han perdido salarios, fondos de ahorro y aguinaldo; además, enfrentan el riesgo de perder un segundo aguinaldo. También alertaron sobre pagos pendientes relacionados con INFONAVIT y sobre la presión que padecen trabajadores de mayor edad que no han logrado encontrar empleo temporal durante el paro.

Sobre el futuro del paro, los participantes fueron claros: “Somos los trabajadores quienes tenemos el poder de quitar la huelga; no una sola persona tiene que decidir por todos”.

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